martes, 6 de abril de 2010

Un diluvio deja cerca de un centenar de muertos en Río

Las autoridades esperan más víctimas tras un temporal que arrasó favelas de la ciudad y sumió en el caos a todo el estado. 

Un aguacero de proporciones diluvianas que comenzó en la tarde del lunes y se prolongó hasta ayer ha dejado al menos 93 muertos y una decena de desaparecidos en el estado brasileño de Río de Janeiro, cuya capital quedó sumida en el más absoluto caos. El temporal, que al principio estuvo acompañado por vientos de hasta 70 kilómetros por hora, causó deslizamientos de tierra en numerosas colinas de la urbe carioca y municipios vecinos que se llevaron por delante humildes viviendas y sepultaron a muchos de sus habitantes.

Según el cuerpo de Bomberos, el mayor número de víctimas mortales se contabilizó en las ciudades de Niteroi y Sao Gonzalo, vecinas de Río, donde se registraron 46 muertos. En la capital ascienden a 34 los fallecidos por derrumbes en los barrios de Andaraí y Jacarepaguá, así como en favelas que ocupan los morros Dos Prazeres, Borel, Dos Macacos y Turano. Las autoridades están convencidas de que la cifra de muertes seguirá creciendo.
El temporal convirtió en auténticos ríos muchas calles y avenidas de la ciudad, donde en la mañana de ayer era prácticamente imposible circular. El alcalde, Eduardo Paes, aconsejó a la población que lo mejor era permanecer en casa, así que la habitualmente soleada Río de Janeiro estuvo cubierta por un manto gris y prácticamente desierta.

Los actuales gobernantes se han apresurado a culpar de la tragedia a sus antecesores por permitir el crecimiento desordenado de las favelas en la ciudad que será sede de los Juegos Olímpicos de 2016 y subsede del Mundial de fútbol de 2014.

El doble de todo el mes
Paes eximió su gestión de cualquier responsabilidad al señalar que la culpa de las muertes y del caos fue exclusivamente del mal tiempo. «La alcaldía estaba preparada. No había previsión de lluvia de esa intensidad», dijo, y aseguró que no hay red de alcantarillado que resista un volumen de agua como el que azotó a la urbe. De acuerdo con los meteorólogos, en algunas partes de la ciudad cayeron en menos de doce horas 300 milímetros de lluvia, el doble de lo previsto para todo abril.

El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, tras asegurar que «se trata de la mayor inundación en la historia de Río de Janeiro», declaró el estado de emergencia y pidió a quienes viven en zonas consideradas de riesgo de deslizamientos de terreno que abandonen sus viviendas para evitar tragedias mayores. El presidente Lula da Silva, que había llegado a Río para cumplir compromisos oficiales, los canceló y también recomendó a quienes viven en áreas de riesgo que busquen refugio en zonas más seguras.

Pese a que la tempestad remitió poco antes del mediodía, por la tarde arreció de nuevo y, según los pronóstico de los meteorólogos, esa situación se mantendrá hasta hoy, aunque sin la intensidad inicial.

TOMADO DE: elcorreo.com
Foto publicada en: Infobae.com

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