martes, 29 de marzo de 2011

PARA TOMARLO EN CUENTA: DEPORTES Y MAS DEPORTES

ENVIADO POR: NORMI MATHEOS
Hijos de estrellas que fracasaron en el intento
Hay fenómenos de la naturaleza que nacen cada cuarto de siglo y marcan una era en el deporte.
Algunos piensan que llevar los genes y el apellido de estos dotados garantiza la continuación de la saga.
Pero cuando hablamos de seres únicos en su deporte, nisiquiera portar su ADN ayuda.
Edinho, el hijo de Pelé, trató de ser portero, atajó algún tiempo en el Santos de su padre, pero su calidad no alcanzó ni para ser suplente.


 hijo de Johan Cruyff, Jordi, fue un futbolista de mediana categoría, fue suplente del "Dream Team" que dirigió su padre y luego se perdió en equipos que luchaban por no descender.
 

Stefan Beckenbauer tenía una responsabilidad más que imposible, igualar al Kaiser del fútbol. Jugó como volante de marca un par de temporadas en el Bayern Munich y se diluyó como la espuma en el océano.



Ser hijo del ciclista más grande de todos los tiempos fue un peso con el que Axel Merckx no pudo lidiar. El hijo de Eddy fue un ciclista de cierta calidad, ganó algunas clásicas en Europa y una etapa del Giro de Italia, pero prefirió dedicarse a otra cosa rápidamente.



Bjorn Borg marcó una era dorada en el tenis mundial, sus batallas ante John McEnroe e Iván Lendl son legendarias. Su hijo, Robin, trató de emularlo. Pronto quedó claro que no iba a dar resultado y abdicó.



Sergei Bubka es el rey indiscutido del salto con pértiga en la historia olímpica. Su hijo, que lleva el mismo nombre, pensó que sería buena idea incursionar en un deporte diferente al de su padre, de hecho lo intentó en dos. Ni en el atletismo, ni en el tenis tuvo éxito.



Ser hijo del triple campeón del mundo de Fórmula 1 es un arma de doble filo. Te garantiza un puesto en la silla de un monoplaza cuando llegues a la edad requerida y te impone la obligación de ser el mejor. Nelsinho Piquet pudo cumplir con la garantía, pero fracaso con la obligación.



Para muchos, y me incluyo, Michael Jordan es no sólo el deportista más grande de todos los tiempos, sino la figura icónica que unió los rangos de deportista y celebridad a uno sólo. Sus hijos Jeffey y Marcus no deberían jugar al baloncesto, pero lo hacen.
Jeffrey, el mayor, entendió que debe dedicarse a otra cosa. Marcus aún persite en su intento. Hasta el momento su aparición más sonada en los medios se debió a un fin de semana de escándalo en el que gastó miles de dólares en alcohol y mujeres en Las Vegas.



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